La fiesta se hallaba en su apogeo cuando volvieron a entrar en el salón. El grupo musical tocaba Holiday, y Lali se preguntó si conocerían alguna canción que no fuera de Madonna.
Peter: ¿La ves?
Lali: Si la conozco, seguro que se encuentra junto al bar.
Peter: Hay tres barras —indicó él— ¿Quieres seguir el orden de las manecillas del reloj o vamos a la del centro?
Lali le asió la mano y lo condujo hacia la izquierda. Sonrió al recordar el esfuerzo y voluntad que habían necesitado para ducharse y no jugar, y dejó que su vista vagara por la multitud en busca de la inconfundible silueta de Rocío Igarzabal, que sin duda se hallaría en el centro de la juerga.
Peter tiró de su brazo y ella se detuvo, siguiendo su mirada hasta una mujer joven que no reconoció. Tenía anteojos y una sonrisa tímida, la mujer rmiró a Peter y lo saludó con la mano.
Lali: ¿Quién es?
Peter: Kika. Una vez fue una buena amiga. De las pocas que tuve. Solíamos pasar bastante tiempo juntos.
Lali: Ve —Le soltó la mano— Yo buscaré a Ro —él se inclinó y le dio un beso en la mejilla.
Peter: No tardaré mucho, pero quiero hablar con ella.
Lali: Está bien. Te localizaré.
Le sonrió, la besó una vez más y se dirigió hacia su amiga. Lali observó el círculo de mujeres que había a la derecha de Kika. Penny estaba allí, al igual que unas cuantas más de las chicas populares. Ex animadoras, una reina de la clase y una vicepresidenta. Habían formado «el grupo», las chicas que establecían las pautas y dictaban las reglas. Y su atención se centraba por completo en Peter. Podía entenderlo. Con imparcialidad era capaz de reconocer que se trataba del hombre más atractivo del salón. Siempre había tenido carisma, y al haber alcanzado la plena madurez de su poderosa masculinidad, nadie podía dejarlo pasar sin fijarse en él.
Incluso los chicos lo miraban. Jimmy Fallón, el antiguo novio de Penny, estudiaba a Peter como si fuera el enemigo. Peter no le había caído bien a nadie en el instituto, y debía de ser un buen golpe para los egos de los ex líderes verlo entrar como un rey. Jimmy habló al oído de Cari no sé qué y ambos rieron. Por la expresión en sus caras, la broma había sido cruel.
Volvió a centrarse en Peter y vio que se había movido al borde de la pista con Kika. Los dos bailaban lento. Él le sonreía, pero ella mantenía la cabeza baja. No estaban muy pegados ni formaban una pareja demasiado elegante, pero Lali percibió la ternura del momento desde el otro extremo del salón.
Casi por reflejo, observó a Penny y a las demás chicas. Estaba claro que sólo sentían celos. Penny le susurró algo a Robin Popp, la antigua reina de la clase, luego las dos se dirigieron hacia Peter y Kika. En cuanto se pusieron en marcha, Lali también lo hizo. Casi las había alcanzado cuando oyó su nombre. Giró y vio que Rochi agitaba la mano frenéticamente. La saludó y le indicó que se reuniera con ella, luego volvió a darse la vuelta.
Penny y su grupo se hallaban a un lado de Peter y Kika, Jimmy y Cari al otro. Vio que Peter buscaba un modo de sacar a Kika de allí, pero se hallaban atrapados.
—Estás estupenda, Kika —dijo Penny con una amplia sonrisa y absoluta falsedad— ¿Podes creer que éste es Peter? Todos decíamos que es el candidato a la persona de más éxito, ¿no?
Las chicas detrás de ella asintieron, y el rostro de Kika se puso colorado. Dejó de bailar e intentó marcharse, pero Peter no le soltó la mano. Bajó la vista a ella, ignorando a los que los rodeaban.
Peter: ¿Queres beber algo? —Lali se volvió hacia ellos con la intención de guardar el otro lado de Kika mientras se marchaban de ahí, pero alguien la agarró del brazo y la detuvo. Giró.
Lali: Soltame, Rochi.
Rochi: Lali —dijo con una sonrisa feliz, pero los ojos llenos de ansiedad— Mira a quién traje. ¿No es una sorpresa agradable?
Lali: Dame un minuto, Ro —trató de soltarse.
Rochi: Es Pablo.
Entonces, Lali se detuvo. Justo detrás de su amiga Pablo se hallaba con los brazos cruzados, mirando a Lali y a Peter. Parecía frío y elegante en su esmoquin. A su espalda, oyó la voz alta y pastosa de Jimmy.
Jimmy: Eh, miren. Lanzani al fin pudo comprarse un par de zapatos. ¿Quién lo diría?
Penny: Para, Jimmy. Leí cosas sobre él. Tiene mucho éxito ahora. Para tu información, apareció en la lista de la revista Forbes.
Jimmy: Forbes, ¿eh? ¿Qué hiciste, casarte con una tía rica?
Lali se apartó de Pablo. Tenía que-detener la situación. Era todo lo que había odiado del instituto, todas las cosas que sabía que habían formada parte de ella durante mucho tiempo. Los prejuicios de una clase rígida, el modo en que se había sentido estúpidamente superior a alguien que tuviera menos.
Peter: Perdona —dijo, abriéndose paso más allá de Jimmy con la mano sobre el hombro de Kika.
Jimmy: Eh —intervino— Puede que ahora seas el Señor Forbes, pero no puedes esconder lo que fuiste. Todos sabían que tu padre era un borracho. Que no tenías ni dónde mear. No entiendo cómo te dejaron entrar en nuestra escuela.
Lali: Para ya —dijo— Peter, vamos.
Jimmy: Eso es —insistió— Ya lo recuerdo. Los dos se casaron, ¿no? —volvió a mirar a Peter con expresión de evidente disgusto en su cara acalorada— Así es cómo lo conseguiste, ¿eh? Con una pensión al divorciarte.
—No, no lo consiguió así.
Lali se volvió al oír la voz de Pablo. Se les había unido, aunque sólo conocía a dos de los protagonistas. Rochi estaba a su espalda tirando de él, pero no se movió.
Pablo: Yo sé cómo lo hizo —continuó— ¿Por qué no se lo cuentas, Peter? ¿Por qué no nos cuentas a todos cómo conseguiste ese trabajo en Merrill Smith?
Lali no entendía nada. Contempló a Pablo y a Peter, y entonces se quedó paralizada. El rostro de Peter había cambiado. En ese momento, sólo le prestaba atención a ella. Incluso había soltado la mano de Laura. Tenía una expresión tan marcada de remordimiento que se sintió helada.
Peter: Lali… —dijo.
Pablo: Adelante, Peter —instó— Cuéntaselo.
Rochi: No —se interpuso entre Lali y Pablo— Es hora de que todos nos vayamos, ¿de acuerdo?
Jimmy: Quiero oírlo
Lali lo ignoró, pero lo que no pudo ignorar fue el titubeo de Peter. La culpa que veía reflejada en su cara.
Lali: ¿De qué se trata? —susurró, temiendo saberlo.
Peter: No quería que te enteraras de esta manera —se acercó a ella y le tomó la mano— Quería esperar hasta esta noche, cuando estuviéramos solos.
Lali: ¿Qué?
Peter: No tiré aquel currículo falso que preparaste —le soltó la mano— Lo usé. Así conseguí mi primer trabajo.
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