domingo, 18 de marzo de 2012

Capítulo 23


Él no era lo bastante fuerte como para mirarla y mantener la distancia. Se sumergió bajo el agua y empleó los brazos para impulsarse al otro lado de la piscina. Al emerger en busca de aire, se volvió. Lali estaba donde la había dejado, hermosa a la luz de la luna. Eso era un poco mejor, pero no mucho.
Lali: Quería decírtelo cuando salí —comentó ella— Invité a Rochi a venir a nadar.
Peter: ¿Ahora?
Lali: Sí. Oí su coche hace un minuto.
Peter: Estarás segura acompañada, ¿eh?
Lali: Preferiría que no estuviéramos solos, Peter —asintió— No quiero hacer algo que lamente.

Él quiso decirle que no se casara. Que lo lamentaría.

—¡Hola! —interrumpió la voz de Rochi— ¡Nadadores! He venido con algo para beber, y también con Josh —su risa rebotó por todo el patio.

Peter no tenía ganas de reír. Aunque tomaría una copa, quizá más. Lo suficiente para ayudarlo a dormir sin pensar.

Oyó el sonido de su zambullida un segundo antes de que lo golpeara la estela que abrió en el agua. La siguió otra, esa más grande, cuando su amigo del momento saltó tras ella. Peter se secó la cara y luego nadó hacia la parte poco profunda de la piscina. A mitad de camino alguien le agarró la pierna. Se soltó y giró hacia Rochi. Ella le sonrió.

Rochi: Hola, chicarrón— Probablemente fuera un engaño de la luna, pero juraría que la sonrisa de ella era forzada, que en realidad se hallaba al borde de las lágrimas, a pesar de su voz alegre.
Peter: ¿Qué sucede? —preguntó.
Rochi: ¿Cómo te has...? —lo miró fijamente.
Peter: Contame, Ro —a su espalda oyó que Josh se presentaba a Lali.
Rochi: No es nada —repuso ella en voz más baja y triste.
Peter: ¿Te hizo algo?
Rochi: ¿Josh? No. Es un cachorrito. Otro más en mi larga lista de cachorritos.
Peter: ¿Has estado bebiendo?
Rochi: Claro que sí —rió— Pero aún no estoy borracha—Peter nadó hasta ella y la condujo hasta el borde de la piscina.
Peter: Cuéntamelo.
Rochi: No hay nada que contar —casi sollozó.
Peter: Es Pablo, ¿verdad?
Rochi: ¿Qué? —se quedó quieta y metió la barbilla bajo el agua.

Por la expresión de su cara supo que había acertado. Había visto el modo en que Rochi había mirado a Pablo en la fiesta. El anhelo que contempló en su cara era muy parecido a lo que él observaba en el espejo cada vez que pensaba en Lali.
Peter: ¿Lo sabe él? ¿Y Lali?
Rochi: No —repuso— Y jamás se lo diré. Tú tampoco, ¿verdad? Prométemelo, Peter.
Peter: Muy bien. No diré nada. Pero, ¿qué sucedió? ¿Cómo...?
Rochi: ¿Me metí en este lío? —volvió a sonreír y Peter sintió ternura por ella— Yo podría preguntarte lo mismo, ¿no? Porque no importa lo que digas, sé que estás enamorado de Lali. Siempre lo has estado y, odio decirte esto, pero siempre lo estarás.

—¿Están bien?— Peter se volvió al oír la voz de Lali, sonaba preocupada.
Rochi: Estamos bien…
Peter: Solo recordábamos cosas del Instituto—añadió él. Pero apoyó la mano en el hombro de Rochi y apretó, haciéndole saber que no sólo su secreto se hallaba a salvo con él, sino el suyo con ella.

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